¡La salud no es negociable!
Uno de los dos temas más sensibles que se debaten en el TLC es la propiedad intelectual (PI). El otro es agricultura. Cualquiera de los dos que se negocie mal causará grave daño a la población, particularmente a los sectores de menores ingresos. ¿Por qué PI? Porque la propuesta norteamericana comprende varios estándares de protección superiores a los de la OMC ("estándares OMC plus"), que, de ser negociados por Colombia, se constituirán en barreras para la disponibilidad de medicamentos genéricos económicos. Tal es el caso, por ejemplo, del reconocimiento de patentes para los segundos usos terapéuticos, que abriría las puertas a los monopolios vitalicios; la extensión del término de las patentes más allá de los 20 años fijados por la OMC, no obstante que en E.U. el término efectivo de una patente no puede exceder de 14 años; la protección generalizada de los datos de pruebas como derecho de exclusiva, concebida para proteger como "nuevas" sustancias conocidas en el mercado mundial hace muchos años, y las restricciones a las licencias obligatorias, cuyo uso permitió a Brasil y Suráfrica bajar el costo del tratamiento del Sida 98%. El establecimiento de estándares como estos sería catastrófico para la salud pública, toda vez que los genéricos cuestan en promedio la cuarta parte que los productos de marcas internacionales y abastecen el 67% del mercado nacional, en unidades. ¿Podrían el Sistema de Salud y el grueso de los consumidores asumir un incremento de precios que en casos puntuales llegaría hasta el 400%?Para evitar este impacto social, meses atrás el Gobierno colombiano definió, de brazo del sector privado, una estrategia de negociación conocida como "Propuesta Andina", consistente en mantener los estándares de la OMC. No obstante, durante la ronda de Guayaquil el Ministerio de Comercio decidió, sin previa consulta al de Protección Social ni a los congresistas, los empresarios y las organizaciones de la sociedad civil que acompañan el proceso, cambiar la estrategia 180 grados, proponiendo a E.U. tomar como marco de referencia de la negociación no la "Propuesta Andina" sino los asuntos integrantes de los acuerdos comerciales suscritos por E.U. con Chile y Centroamérica (CAFTA), los cuales contienen algunos de los "estándares OMC plus" aquí citados y varios más. Esta actitud insular motivó el rechazo del Ministro de Protección Social, la protesta de los congresistas y la sociedad civil, y el anuncio del Consejo Gremial de que no respaldará una negociación negativa para el agro y los medicamentos. También fisuras al interior del equipo negociador, aún no superadas. ¿Por qué cometió este error estratégico el Ministerio de Comercio? Para muchos la respuesta está en el afán de firmar un TLC a cualquier costo. "El afán de la foto", según expresión del Ministro de Agricultura. Aunque nosotros no queremos sumarnos a esta tesis, pues preferimos mantener la fe en el equipo negociador, debemos admitir que ella cobra fuerza frente al anuncio norteamericano de que la PI sólo será negociada en la última ronda, pues podría tratarse de una estrategia para presionar a Colombia a renunciar a la salud a cambio de incluir en su oferta agrícola productos con potencial de ventas en E.U. Un chantaje comercial. Igualmente frente al reciente anuncio del Ministro de Comercio de que él ve difícil un acuerdo sobre agricultura pero no sobre PI. Porque la explicación para esta diferente valoración podría ser que el Gobierno no está dispuesto a ceder en agricultura pero sí en medicamentos, negociando a última hora un híbrido Chile-CAFTA. En este panorama nublado, sólo subsisten cuatro luces de esperanza, que justifican continuar la lucha por la salud: que estemos equivocados; que primen el sentido de responsabilidad o la expectativa de reelección del Presidente Uribe; que el Congreso no apruebe asestar a la salud pública daños irreversibles, y que la Corte tumbe las cláusulas que afecten derechos esenciales. Es que los medicamentos no son bienes comunes, sino bienes esenciales, dada su conexión con el derecho fundamental a la salud y la vida. Por eso el acceso a genéricos económicos no es renunciable a cambio de ventajas comerciales. ¡La salud no es negociable! .Germán Holguín ZamoranoDirector de Misión Salud
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Last modified 2005-03-22 02:02 PM